Un Recuerdo sin Memoria

Fueron cuatro. Cuatro los momentos inolvidables, cuatro los cuartos alquilados, cuatro las rosas olvidadas. Un numero. En que momento los besos y las caricias cayeron en el abismo del olvido solo para convertirse en un numero.

No recuerdo tu ultimo beso, no recuerdo tu ultimo te amo. En mi mente las imágenes que quedan son de películas. De esos momentos que grabe en mi mente, con el fin de usarlos un día como hoy. Un día de primavera, con los pájaros cantando, celebrando la vida, sin darse cuenta, que solo a unos pocos pasos me encuentro yo. En el mismo sillón que muchas veces me besaste, muchas veces me abrazaste.

Y una vez mas toca la misma película en mi cabeza. Tu mano, suavemente agarrando la mía, con una firmeza de decir “eres mía” pero con el temor de que en cualquier momento me dejas ir.

Fue una tarde de Febrero. El cafe hervía en la cafetera, y la nieve cubría todo tu jardín. Todo era blanco, imposible saber si era de noche o de día. Pero sin embargo tu estabas preparando el cafe. Y yo, sin poder decirte la verdad, que odiaba el cafe. Pensando que al decirte la verdad me ibas a amar un poquito menos.

Y así serviste el cafe, y con ansias me viste tomar, y yo lista para fingir, tal cual lo había hecho tantas otra veces.

“El mejor que e probado en mi vida” – Te digo sin pensarlo dos veces. Tu sabes que estoy mintiendo, pero sonríes y me sigues la corriente.

Tomo un bocado mas y asiento la taza sobre aquella mesa de madera. Aquella mesa que tanto amabas por que era vieja, y tal cual una persona sus arrugas cuentan una historia. Como aquella ves que dejaste la vela encendida, y la cera marco la superficie con un negro ceniza, tan chiquito que nadie nunca sabría que la mesa no vino así. Pero tu lo sabias, y siempre tratabas de ocultarlo, siempre ponías tu taza encima de la mancha negra. Lo hacías delicadamente, como si no quisieras que nadie se diera cuenta de tus imperfecciones. Pero yo siempre supe, y nunca me importo.

Con un suspiro sigo tocando aquella película, una y otra vez. Tu mano sobre la taza, y la taza sobre la mancha. Cierro los ojos, para trasladarme a otra realidad, para olvidarme de mi soledad. Esperando, tal vez, esta ves, estarás tu ahi, diciéndome que no sea boba, que tu sabes que odio el cafe.

Fotografía:Alex Jones

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